jhonny richard cabezas

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REVENU: VOLVER A LA VIDA

jhonny richard cabezas

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REVENU: VOLVER A LA VIDA

 

Alguna vez alguien me dijo:

― Lástima que no seas como el resto de tu familia, eres tan callado, tan quieto, tan diferente; de verdad me da tristeza por ti.
Sí, hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, y este fue un verdadero cruzado; pues de un solo golpe hizo pedazos mí ya azotada autoestima.

Caminé contando los pasos; sin importarme a donde me conducían, como levitando, deseando encontrar un lugar donde nunca fuera hallado. Cuando ya casi anochecía, entré en un paraje que no conocía, hermoso, sí; pero, envuelto en una atmósfera lúgubre.
De pronto y frente a mis ojos,  noté algo como un espejo, en el me reflejaba; sin embargo, no muy claro, era extraño pensé y me senté a contemplar, y cual si fuera un loco, le pregunté: ¿Por qué soy así, qué pasa conmigo? Ni tú puedes darme un reflejo claro de mí mismo.

Mientras miraba mi borroso rostro, la pregunta incesante se hacía un puñal, que no paraba de lastimarme: ¿Por qué eres así? Solo produces lástima, ¿Mereces la vida? La congoja me arrulló y frente al singular espejo, terminé quedándome dormido.

 

Una extraña luz descendió, como luz de aurora, entre cánticos, cuyas melodías se mezclaron con los pedazos de corazón, y con lentitud los elevaron hasta las nubes, solo que esta vez las nubes eran  ¡tan diferentes!  susurraban algo que no podía entender, como la voz del viento, que aunque sabes que te dijo algo, no alcanzas a entenderlo, como cuando despiertas de un sueño y tratas de recordar sin fruto lo que oíste y viste y todo se queda en tinieblas.

 

De un momento a otro se dejaron oír unas trompetas tan fuertes, que me dejaron aturdido; lo extraño era que sonaban de abajo, de donde había subido, de donde no quería volver; de donde parecía no había espacio para un tonto, para un raro; como solían llamarme algunos.
Me opuse, resistí;  pero, por más que protesté, descendí a la velocidad de la luz, dejando a mi paso un terrible grito:
― ¡Por favor, no quiero ser yo!

A medida que entre abría mis ojos, pensaba:

―Qué extraño sueño, oh Dios mi cabeza quiere estallar, así que puse mis manos sobre mi rostro y cuando por fin abrí mis ojos... ¿Qué?... ¿qué es esto? ―exclamé.

¿Sigo soñando? y me levante, por supuesto de la que no era mi cama y camine por el que tampoco era mi cuarto. Pero, lucía tan real para que fuese un simple sueño, el sitio parecía sacado de los cuentos. Pisos de madera, paredes de roca labrada.

¿Dónde estoy? ―pregunté―  De inmediato corrí a una ventana y que enorme sorpresa  me llevé; era un castillo, divisé su muro, a algunas personas caminando por lo que parecía ser la plaza, algunos soldados vigilaban desde las torres.

Mis manos de nuevo palparon mi rostro, esta vez cerré mis ojos con más fuerza y después de darme dos fuertes palmadas en mis mejillas; abrí mis ojos y espantado y tembloroso contemplé lo que no era un sueño. Caí sentado, atónito, diciéndome para mis adentros:

―Los sueños no son de este color, son oscuros, no son lógicos, ¿qué ocurrió? y mientas recordaba lo de aquel extraño espejo y mis pensamientos se revolvían,  mi boca apenas musitaba:

―No puede ser, esto es una locura.―

Alguien tocó la puerta del cuarto y sobresaltado contemple la enorme puerta de madera.

― ¿Qué hago? pensé, y me dije:

― Voy a seguir el juego y caminé hacía la puerta, contemplando las paredes del cuarto, adornadas de pieles, de espadas y estandartes. Tras abrir la puerta, las sorpresas se hicieron mayores, pues un joven inclinó su rostro y dijo:

"Señor, hoy  es su gran día y nace de nuevo, vamos a prepararlo. Entró al aposento y me preguntó:

― ¿Que tal la vigilia, Señor?

En ese mismo instante, llegaron a mi mente recuerdos; imágenes, acompañadas con  un dolor de cabeza agudo. Me ví ceñido de una armadura, tomando  una espada y un escudo; y no cesaba de repetir:

―Perdón y ayuda, solo soy un hombre, vengo del polvo, quiero servir aunque signifique la muerte, solo quiero ser un caballero.

Recordé que hacía frío y a mi lado, cuál figuras fantasmales; algo que parecía la muerte y otra aparición que me aterrorizó; semejante a un caballero monstruoso, como un guerrero  de las legiones del mismísimo infierno. Que mientras yo decía mis súplicas, respondían:

―Aceptamos tu sacrificio, tus buenos deseos no son más fuertes que nosotros.

Al parecer, estos recuerdos estaban relacionados con la vigilia.

―Señor ¿qué le pasa? hoy luce diferente, normalmente no es tan callado― Dijo el joven.

Mientras caminábamos, algunas personas no cesaban de mirarme, pude oír sus comentarios:

― ¡Que orgullo, daría lo que fuera por ser como él, rico, famoso, poderoso, de noble cuna! pero míranos, hechos unos perfectos perdedores. Me llevó a un cuarto donde me bañaron, me ungieron con deliciosos ungüentos.

Nos esperaban en la capilla y mientras el sacerdote hablaba; entraron al salón los dos espectros de la vigilia, gritando sus nombres:

―Yo me llamo corrupción― decía el que parecía un  caballero infernal.
― Yo soy Poder y Vileza― dijo el que parecía la muerte.

 

Al parecer nadie más podía verlos o escucharlos, solo yo; y se sentaron a mi lado. Corrupción al escuchar la homilía y tras contemplar a todos, me dijo:

― ¡Que corruptos, pero que bien vestidos están, causan risa; la gran mayoría llevan meses sin bañarse, solo tú estás recién bañado y hueles bien, ese traje blanco te queda excelente, hace juego con tu negro corazón!

Poder y vileza dijo con un tono muy serio y con voz de ultratumba:

―Puedo sentir el olor necrosado en este lugar de las ansias de poder,  el delicioso aroma de su concupiscencia, y el de su fe; es una perfecta mezcla de olores.

Me llamaron al altar, era otro individuo el que me pide comparecer, su aspecto era el de un caballero de alto rango. Avanzaron  conmigo; los fastidiosos acompañantes.

La autoridad religiosa bendijo una bella espada y el escudo, y lo entregó al caballero que dirigía la ceremonia.

Como si conociera de memoria cada punto de la ceremonia,  caí  de rodillas y el caballero preguntaba cosas respecto a un juramento. Juré por Dios proteger a mis señores, al desvalido, ser fiel y dar mi vida si fuere necesario para proteger la fe.

El caballero de noble figura, me dio  un fuerte golpe en la espalda y dijo:

― Para que nunca lo olvides.

Terminado todo, el caballero proclamó a gran voz:

―! Les presento a Sir Jonathan, noble caballero ¡. Los espectros aplaudieron y no cesaban de decir:

―Sí, mata en nombre de tu Dios, destruye en nombre de tú Dios, olvida tu juramento, es propio de los seres humanos.

Acto seguido, una celebración, un banquete, danzas, un bufón; que no logró sacarme ni una sonrisa, poetas, trovadores.

En medio del festín; poder y Vileza se me acercó y me dijo:

―Si notas como la honorable esposa de tu padrino el duque, mira al bien parecido juglar.... ¿no notas sus ojos cargados de adulterio?

Me retire por un momento, a uno de los lugares apartados del bullicio a pensar:

― ¿Es esto lo que quiero? Pero mientras pensaba, vi como el sacerdote entraba a una habitación con una joven, mirando a su alrededor, esperando no ser descubierto.
Sin darme cuenta, a mi lado estaba Poder y Vileza, que me dijo:

― ¿Dime, dónde está tu Dios, mientras aquí hacen y deshacen?
― ¡Vete!―le dije, frunciendo el ceño; pero por dentro temblando, pues el tenerles cerca, producía un temor indescriptible.

― ¿Qué quieren de mí?―Pero sonriendo, se dirigió al cuarto donde entró el cura.

 

Mientras regresaba y entre las sombras del palacio, pude ver a la esposa del duque, besando con pasión al juglar; la cual alcanzó a verme y sobresaltada, me miró con odio profundo, amenazante, pero en silencio. También en silencio deje la incómoda escena y mientras me dirigía al salón del banquete, corrupción salió del piso y me preguntó:

― ¿Por este tipo de personas estás dispuesto a matar y morir?

¡Caya! ―le dije― y continué hasta llegar a la mesa donde me preguntó el duque:

― ¿Por qué estás tan pálido, haz visto un fantasma?

―No mi señor, solo estoy un poco exaltado.― Dije―Son tantas cosas en un solo día y mi vida ya no será la misma a partir de ahora.

Después de toda la celebración y acostado sobre la cama; mientras pensaba sobre lo que me ocurría, de la nada apareció un personaje que tenía cubierto el rostro; en el momento pensé que era otro demonio, pero rápidamente se abalanzó sobre mí, enterrando un puñal en mi pecho y tapándome la boca para que no gritara y  mientras la fría lámina hacía su trabajo, el individuo me  decía:

 

―Saludos de la duquesa, me das lástima...aquí termina tú vil existencia. Mientras se cerraban mis ojos, vi el extraño espejo brillar en los ojos del asesino, pues su rostro estaba pegado al mío y un intenso frío corría por mi cuerpo, mi respiración se hacía más agitada y entre tanto que perdía el conocimiento, pensé:

― No quiero terminar así, no quiero.

Al momento se acercó una extraña luz que me dijo:
―Aprende con dolor, la vida es un don, eres un privilegiado y no lo has entendido. REVENUUUU―... Y cerré mis ojos...

― ¿Qué ha pasado, estoy muerto, donde estoy, cuánto tiempo ha pasado, regresé?

 

Pero al percatarme de que seguía con conciencia y recordaba todo, abrí mis ojos...solo vi oscuridad, pero escuchaba algo; por un momento mis pensamientos se silenciaron para reconocer aquel ruido...!eran los latidos de un corazón¡ constantes, y  no sé porque pero al escucharlos, sentía una calma, que me invitaba a dormir y escuchando aquel pum, pum; me quedé dormido.

Soñé, pero mis sueños fueron  diferentes a los sueños de siempre. Esta vez solo había luces rojizas, los sonidos de aquel corazón, voces y gritos.

Cuando de nuevo abrí mis ojos, escuché una voz; no sé por qué, pero me era familiar,  la cual produjo en mi placidez y una extraña luz rojiza apareció y pude contemplar una especie me membrana, fue entonces cuando noté, que flotaba en un líquido. Respiraba, pero no con mis pulmones. De pronto pude al abrir mi boca, tragar algo dulce, su sabor era como hojuelas  y  como leche, y al fondo el sonido del incesante corazón.

¡No lo puedo creer! Estoy en un vientre, soy un bebé; parece que tengo la oportunidad de iniciar una nueva vida; ojalá, la que  tanto anhelo.

Unas voces llamaron mi atención, una sin duda es aquella voz. La voz que cada vez que la escucho, me enternece, me invita a la calma. Pero la otra voz es masculina y parece alterada.

Al principio solo escuché un murmullo; pero, se convirtió en lo que parecían gritos. Logré entender algo:

―Te odio y a esta cosa, que crece en mis entrañas. ¡Ojalá se vayan al infierno los dos!

 

Al momento sentí una terrible amargura, que se metió entre mis huesos, unas ganas profundas de llorar y un miedo indecible; mas, al final no aguanté y estallé en llanto. Parecía en vano, porque no se oyó mi voz, toqué mi rostro entristecido; pero, sin lágrimas.

Por mucho tiempo escuché su llorar, puedo decir:

― Que su tristeza fue la mía, que gemí con ella; que su pesar, me marcó el alma.

Pero por instinto empecé a moverme, a dar de patadas,  manoteos, como protestando; queriendo decir:

―Aquí estoy, ya existo, dame la oportunidad de luchar, si muchos te han hecho llorar; yo quiero sacarte una sonrisa.

Las cosas se quedaron muy quietas y aunque ya no se escucharon más voces, y no entiendo cómo; pero casi podía escuchar sus pensamientos:

― ¿Por qué  a mí? Esta no es la vida que quiero, nada ni nadie, me van a detener, de lo que voy a hacer― decían.

 

Algo trascendental ocurriría pronto, lo presentí. Pero, de nuevo su corazón, esta vez; más rápido, logró acunarme y mis ojos terminaron apagándose. Ahora estoy en el reino de los sueños, lo sé, por el paisaje, por los colores, la iluminación; porque estoy sentado en una nube, mirando hacia abajo. Ahora los sueños, no son solo los sueños de un niño, que no ha nacido. Quiero volar y jugar con el resto de niños, que se divierten en un pequeño parquecito y me llaman a participar, ¡se  ven tan felices! Pero, creo que... caeré al vacío. Cuando por fin me lancé, tenía alas; cual pajarillo.

 

Mientras todos los niños no se paraban de gritar:

―Miren no es un niño, es un hombre grande con alas, sigámoslo.

Planeé, sobre muchas personas que estaban tan preocupadas, por la vida

y sus molestos afanes, que no se percataron que sus cielos eran surcados, por un hombre ave; aunque, los niños no dejaban de correr y gritar: ¡Es hombre! y otros decían: ¡No, es una inmensa ave!

Ni aún a los niños quisieron mirar, solo siguieron mirando al suelo y afanados.

Seguí en mi vuelo y el temor desapareció, para convertirse en satisfacción. Los niños seguían corriendo, para ver donde caería; de pronto, divisé un pueblo, no solo muy pequeño; sino también, más oscuro que el resto de lugares, en mi extraño sueño. Quise descender, pero cuando me aprestaba a aterrizar, una turba, salió para recibirme. Traían palos, antorchas, espadas y no cesaban de gritarme:

―Tú eres diferente, no tienes derecho a estar en nuestras tierras, largo de aquí.

Los niños que me seguían, les imploraron:

―Solo está buscando un lugar, por favor déjenlo aterrizar.

¡No! -Gritaron - Que ni lo piense.

Así que seguí mi rumbo. Los pequeños solo me pudieron seguir hasta la orilla del mar y allí aterricé, en la playa. Ellos jugaron conmigo y abrazándome las alas,  me dijeron unas palabras, que me dieron  fuerzas para seguir volando:

― ¡Tú, sí que eres especial! ve en busca de tú vida, no te rindas por favor, no dejes de luchar, ni permitas que te corten las alas; y de pronto todos salieron volando y se perdieron entre las nubes.

Levanté el vuelo, batí las alas, me deslicé entre las nubes y tras un  rato de jugar con el viento; divisé una gran isla y me acerqué.

¡Todo se veía tan hermoso, ostentoso; las palmeras en vez de Dátiles, producían dinero en papel, en las playas brillaban las monedas de oro, los edificios se alzaban hasta las nubes!

Quienes habitaban este sitio, parecían desbordados de felicidad, era como una fiesta constante; por eso me sentí impelido a aterrizar; pero decidí disfrutar la vista un momento más, desde arriba; mientras volaba.

De pronto alguien que notó mi presencia, me dijo:
― ¡Oye; tú, el de las alas, desciende. Quiero comprarlas y yo siempre tengo lo que quiero!

―Señor, buen día, lo siento pero mis alas, me hacen único, especial, diferente; estas no tienen precio― dije
― Muchacho, aprende; todo tiene un precio en la vida. Seguro que tus alas también. ―dijo― con arrogancia.

Y continuó:―Solo me faltan ese par de cosas, para alcanzar la felicidad

 Yo pregunté:― ¿Y la felicidad tiene precio?

A lo que respondió:― ¡Todo, todo en la vida lo tiene hijo!

Yo dije:― ¡Lo siento mi amigo, mis alas no están en venta!― y partí.

En la plaza central y alrededor de un monumento, muchas personas se postraban y adoraban.  La imagen era una jarra inmensa de oro, repleta de monedas de oro. Todos lloraban, ofreciendo sus vidas, unos decían:

―No importan las consecuencias, yo por ti moriré, y por ti mataré.

Otros decían:― ¡Sin tí! ¿Yo quién soy?

Un viento muy fuerte sopló sobre la isla, las monedas desaparecieron y los billetes salieron volando, la gente se arrojaba desde los encumbrados edificios, para no dejar escapar el dinero. La escena  se llenó de sangre, solo se oían gritos y lamentos; decidí elevarme, lo más alto posible.

Ya estando por encima de las nubes, vi que todo empezó a ponerse oscuro y la sombra de un enorme dragón cayó sobre mí, sin que pudiera escapar.

Al momento desperté y ella estaba en trabajo de parto.

― ¡Por fin!―Pensé.

El frío afuera era espantoso, el corazón dejó de ser oído y escuché decir:

―No lo quiero ver, échalo a la bolsa y tíralo a la basura― dijo, la que debiera haberme recibido en sus brazos, para darme calor y darme un abrazo, para sentir de nuevo el palpitar de su corazón.

 

Lloré con todas mis fuerzas, mientras agitaba todo mi cuerpo; pero, nadie...nadie vino en mi auxilio. Solo la frialdad de la negra noche me abrazó, hasta que al final como toda madre, me calmó con el  arrullo, de su voz que cantaba:

―  Muchos tienen este fin y como tú, nadie los oye,

solo mueren entre la basura, duerme mi vida,

duerme mi amor; recuerda que la vida

es un momento breve,

¿Para qué, querer ser otros si ya buena tarea,

tenemos con ser nosotros mismos?

Duerme mi vida,duerme mi amor, que la muerte sombría

viene darte una vida mejor. Revenu, revenu... mi amor.

 

Y mientras oía estas palabras, exhalé mi hálito de vida; y pude ver el rígido cuerpecito, esbozando una sonrisa angelical, como complacido; cuando has terminado una dura jornada.

 

De nuevo ante mí, estaba el espejo, que aunque no me reflejaba; me invitaba a pasar a través de él. Lo cual hice con prontitud, esperando encontrar por fin el deseado lugar, el mejor sitio para mí, con mi forma de ser y pensar. Como en las pasadas ocasiones, mis ojos se hallaban cerrados. Sabía que al abrirlos, me encontraría  el último lugar de mi peregrinaje, mi oportunidad final de ser alguien.

 

Así que lentamente abrí mis ojos... para encontrarme en una escena oscura y dos puertas delante de mí.

Un escrito al umbral de cada puerta y un aviso en cada una de ellas: Morto y Revenu.

Así que caminé, hacia la puerta que tenía por título: Morto. ¡Era hermosa, hecha de cristal, con engastes de oro y piedras preciosas; que brillaban, e invitaban a pasar la puerta!

Pero, vi la nota, me incline a tomarla; me dispuse a leerla y decía:

"¿Para qué seguir con la brega;

caminar entre tantos,

sin que se den cuenta que existes?

Y si caen en la cuenta de ti,

es para recibir sus señalamientos.

¿Alguien notará tu ausencia?... Pero para mí

eres especial, único, diferente, a mí

no me importa tu silencio. Permíteme abrazarte...

y terminar tus desdichas

Si no has encontrado, allá, lo que tanto buscas;

cruza esta puerta y encontrarás el mundo por el que suspiras.

No puedo negarlo, me sentí seducido. Pero al mirar la puerta del lado, quise acercarme.

"Revenu", estaba escrito en la parte superior del marco. La puerta, para nada hermosa. Lámina oxidada, fierros retorcidos. Me agaché para tomar la hoja y leerla de inmediato:

 

 "Eres dueño de tu destino

y es verdad... la vida es brega; pero, que te hace más fuerte,

La vida es amarga; pero si

la saboreas bien, es la más dulce delicia.

Solo si aceptas la vida y no eres por ella vencido, la muerte tendrá sentido.

Son lágrimas, de ser incomprendido;

sin embargo, cuando terminas de llorar y miras al suelo, se han convertido

en un tesoro de zafiros, rubíes, perlas, esmeraldas,

lapislázulis, turquesas, topacios, ópalos, perlas y bellos diamantes.

Te golpea; pero, cada golpe te hace más digno.

Te ignora, para que luego que hayas aprendido, que el frio de la soledad,

no siempre es tan benigno y después, puedas sentir en el sencillo abrazo,

aunque sea de un amigo; que la vida es cálida, cuando puedes compartir con

alguien, que también ha sufrido, y piensa; que la vida no tiene sentido.

Yo también te pido, me dejes darte un fuerte abrazo y en él,

quedar fundidos, hasta más allá de la muerte.

 

REVENU.

 

Las lágrimas corrieron por mis mejillas, debía decidir... pero  al mirar hacia mis pies, brillaban con brillo celeste; algunas piedras preciosas. Me incline las tomé. Caminé hacia mi destino.

Cuando abrí mis ojos, estaba en el mismo sitio, de donde partí.

Puse mis manos en mi pecho y me dolía, era un dolor agudo, al descubrir mi pecho, había una cicatriz y en los bolsillos algunas gemas. Un viento muy frío sopló, que me estremeció hasta los tuétanos.

Lentamente despuntó el sol y sentí su abrazo. Era un nuevo día, me sentí amado, único, irrepetible; con las fuerzas y visión de un legionario.

Había vuelto a mi vida, no a ser conquistado; sino, a luchar con el valor de alguien que entendió que la existencia... tiene un valor incalculado.

 

FIN

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